Por Oscar Sanmartín del OS2O Alpine Team 2018 

Seguramente, si pensamos en el estilo Fast & Light como concepto, lo etiquetaríamos como algo moderno y revolucionario, que ha cambiado la forma de ir a la montaña en los últimos años. Un concepto influenciado por los vídeos de corredores de moda, quienes avanzan a toda velocidad por terrenos complicados de alta montaña. Todo ello, hace difícil no encajar este concepto como algo novedoso.

Pero… nada más lejos de la realidad. Priorizar el moverse rápido y ligero es tan antiguo como el montañismo. No obstante, lo común era (o es) que una actividad de alpinismo se realizara por primera vez en un estilo pesado, con bastante material y lento avance, y que con el paso del tiempo, las nuevas generaciones con mayor nivel técnico y material más ligero repitieran la escalada en mucho menos tiempo. Pero no faltan ejemplos en generaciones pasadas donde utilizaron estrategias rápidas y ligeras. No hace mucho tiempo, leí un ejemplo muy representativo que me fascinó. Nada más y nada menos, que conocer que la apertura de la pared más grande del Pirineo, la cara norte del Pic Longue de Vignemale fue abierta en el año 1933 por los pirineístas Henri Barrio y Robert Bellocq en poco más de 4 horas.

Si pienso por un momento en mí mismo y mi corta experiencia en estas lides, lo habitual viene siendo que a finales de verano me encuentre más centrado en escalada. Sin embargo, al estar preparando alguna carrera por montaña durante este año, he comenzado a combinar los entrenos corriendo con actividades de alpinismo técnicamente fáciles, que a su vez me permiten reconocer áreas del Pirineo que no tenía del todo estudiadas.

Al entrenar corriendo por el Pirineo en septiembre, ya sin nieve, descubres que con unas zapatillas y un estado de forma medio, los tiempos para ir de un lugar a otro se acortan muchísimo. Paredes, crestas y valles que no visitas por estar demasiado lejos como para ir en el día, quedan al alcance de pocas horas corriendo. De este modo me encontré con la aventura que os voy a contar.

Buscando información bajo la premisa de una escalada con larga aproximación para ir y volver en el día, cuando conocí la hazaña de Barrio y Bellocq en el Vignemale, surgiendo así el flechazo entre alpinista y reto que se mete en la cabeza y ya no puedes olvidar hasta que lo consigues.

El sábado siguiente a las 8:00am salía corriendo desde San Nicolás de Bujaruelo por el Valle del Ara dirección Francia. El material fue el mínimo pero el necesario. Es decir, 100% x 100% Fast & Light: pantalones cortos Air lite, camiseta Ultra Lite y chaqueta Minimus. Como emergencia en la mochila, los O2 Waterproof pants y la O2 Waterproof jacket, la cual llevé puesta solo en la escalada. Por lo demás, una mochila básica  de unos 10L para correr, zapatillas trail running distancia media-larga, pies de gato cómodos, crampones para zapatillas y accesorios como gafas, manta térmica, móvil, agua, sales y algo de comida.

El Valle del Ara se caracteriza por ser largo y ganar desnivel muy poco a poco. En los primeros 9 km apenas se ganan 600 metros de desnivel, lo que permite calentar corriendo sin gran esfuerzo. Desde la cabaña de Cerbillona hasta el collado de Oulettes, que da paso a la vertiente francesa, el terreno y el desnivel se van complicando progresivamente. Toda ésta parte me convenía ser conservador con el ritmo y fui bastante lento para no llegar cansado a la vía.

Aproximación por el valle del Ara

A las 11:00am y después de 15km + 1300m d+, desayunaba en el collado de Oulettes. Desde éste punto ya se ve la pared, vertical y enorme. Es admirable la determinación y pasión de las personas que hace ya casi un siglo se encaramaron a ésta pared, con la intimidatoria estampa que se ve desde su base, sin conocer las dificultades que se iban a encontrar y con el material precario con el que lo afrontaban.

Vista de la pared desde la bajada del collado de Oulettes

La bajada desde el collado de Oulettes hasta la base de la pared es técnica y difícil de acertar con el mejor recorrido. Sin embargo, evita que sea necesario bajar hasta el fondo del valle y se puede bordear por la roca hasta montarse directamente sobre el hielo de la parte alta del glaciar. De este modo, se evitan los desprendimientos que día a día merman el ya maltrecho resto del Glaciar de Oulettes, el cual agoniza su última década sentenciado y sin retorno por el calentamiento global.

Fuente: Oscar Sanmartín

Glaciar de Oulettes

En cualquier época del año los crampones son imprescindibles para recorrer los escasos 200 metros de recorrido glaciar hasta el pie de vía. Caprichos de la naturaleza, el comienzo de la escalada no podía ser más evidente. Una veta rectilínea de roca verdosa señala entre el mar de caliza gris, la línea a seguir los primeros 100 metros de escalada. El ambiente en éste punto no puede ser más espectacular. Unos 900 metros de muralla sobre nosotros, hacen de este punto uno de los rincones más sobrecogedores de la cordillera. El pie de la vía es uno de los puntos críticos de la actividad. Sin repisas que permitan prepararse con tranquilidad, la inclinada rimaya entre la roca y el hielo es el único punto donde con dificultad se podrá hacer el cambio de zapatillas+ crampones a pie de gato.

Fuente: Oscar Sanmartín

Inicio de la vía

El arranque de la escalada no es tampoco del todo agradable. Poco más de las 12:00am y todavía entumecido por el frío del glaciar, escalaba los pasos más difíciles de la vía, justo en los primeros metros, sobre roca compacta pero de pobre adherencia.

Primer tercio de la pared, poniendo a prueba la O2 Waterproof

Poco a poco la mente y el cuerpo reaccionan y se acondicionan a la escalada. La incomodidad inicial desaparece y todo comienza a fluir a la perfección. La atención para no errar con el recorrido ni con las presas frágiles se mantienen pero las sensación de libertad al recorrer el abismo con comodidad, soltura y continuidad es inigualable.

Antes de la cresta intermedia

Sin prisa, voy ganando altura sobre el glaciar, terminando el primer tercio de la pared sobre terreno fácil en buena calidad de roca.

Primer tercio de la pared

La parte intermedia de la pared discurre sobre una cresta, que, aunque tiene mala roca en algún punto concreto, ayuda a ganar espectacularidad al recorrido.

En la cresta intermedia

La parte final, con un trazado más sinuoso derecha-izquierda, libra las dificultades y evita el centro de la pared en la parte final, coincidiendo en la llegada a cima con la arista de Gaube.

Última parte de la pared

Son las 14:00pm. Dos horas y unos minutos después de empezar la escalada ya estoy disfrutando de una de las cimas más altas de la cordillera, el Pic Longue (3298m).

En la cima

Convencido de que la vuelta por la Moskova, que ya conozco de otras ocasiones, no me dará grandes problemas, ésta ha sido una de las actividades Fast&Light más divertidas que he realizado. Su historia, además, es admirable ya que abrirse en éste mismo estilo en el año 1933 me parece fascinante. La incertidumbre de lo que se iban a encontrar, el nivel de dificultad de escalada de aquella época y la diferencia de peso y funcionalidad de los materiales en esos años, convierten las cuatro horas que tardaron en escalar en un tiempo digno de admirar.

Para evitar bajar al glaciar y tener que calzar de nuevo los crampones resulta más rápido crestear ascendiendo también los Picos Clot de la Hount y Cerbillona para llegar al collado Lady Lister y desde aquí descender por la canal de la Moskova, donde en tres kilómetros descendemos 1400 metros de desnivel por terreno complicado.

Pic Longue visto desde el Pico Cerbillona

Ocho horas y 15 minutos después vuelvo a San Nicolás de Bujaruelo. En resumen; más de 30 kilómetros, 2700 metros de desnivel positivo de los cuales 800 de escalada. Sin duda, una actividad en estilo fast&light (para mi, exigente) que pone a prueba todas las facetas de un alpinista. Requiere por un lado la faceta de corredor. Además, exige poder acometer como escalador muy sobradamente las dificultades de la pared. Finalmente,  y no menos importante, demanda una alta preparación psicológica, tanto de temple en la escalada como de resistencia en el recorrido. Es importante señalar que con estas tres facetas, el tiempo es ampliamente mejorable si se aguanta el recorrido corriendo hasta el collado de Oulettes, se suprimen paradas y se baja también todo corriendo.

En conclusión; podremos ser más rápidos y más ligeros que los pioneros pirineístas que recorrieron por primera vez estas murallas, pero en tenacidad, determinación y valor será ya imposible a mí entender igualar actividades como las de Barrio y Bellocq, por lo menos en el Pirineo.

Fuente www.hiverminer.com

Cara norte del Vignemale vista desde el Refugio de Oulettes. Fuente: www.hiverminer.com

HASTA LA PRÓXIMA!!!!!!