Por Kiko Navarro del OS2O Trail & Skimo Team

La Patrouille des Glaciers  o Patrulla de los Glaciares en español es historia viva del esquí de montaña nacida en plena guerra.  La Patrouille des Glaciers es una carrera de skimo, la más antigua y la mayor de su categoría de todo el mundo. Su primera edición se disputó en abril de 1943.  De origen militar, fue organizada originalmente por el coronel Rodolphe Tissières y el capitán Roger Bonvin, de la antigua Brigada de Montaña suiza número 10. Su finalidad era la comprobación, planificación y mejora de la capacidad de entrega y sacrificio de la tropa en el marco de la movilización ante la Segunda Guerra Mundial.

Patrulla en sus inicios con material de la época

Debido a la necesidad de patrullar las fronteras suizas ante una posible invasión alemana, el ejército suizo puso en marcha una patrulla con esquís para poder controlar los pasos de alta montaña. Ese fue el origen de esta carrera que hoy es una de las más importantes de la temporada de esquí de montaña. La competición está organizada y dirigida por el ejército suizo. Pueden tomar parte patrullas militares y civiles, cada una compuesta de tres atletas. Se pueden formar equipos mixtos de hombres y mujeres. En 2004, por primera vez, ganó una patrulla no integrada por participantes suizos. Hoy en día, se trata de na carrera multitudinaria, la cual la comienzan más de 4700 esquiadores pudiendo escoger entre dos itinerarios diferentes; el profesional de 53 kilómetros y 4000 metros de desnivel positivo o el más moderado o amateur de 26 kilómetros.

Esta es la historia, una historia fascinante para una carrera de esquí y alpinismo. Pero mi historia con la PDG (siglas abreviadas para la Patrulla de los Glaciares) parece mas una leyenda… He podido disfrutar de principio a fin de las grandes carreras del skimo; Pierra Menta, Tour de Routor, Mezzalama …Pero la PDG no me ha dejado saborear esa entrada triunfal por las calles de Verbier. He tenido la suerte de disputarla tres veces y la mala fortuna de no terminar ninguna de las tres. La Edición del año 2010 un compañero de la patrulla tuvo una caída antes de llegar la Balma, ¡nos tuvieron que sacar a la patrulla entera en helicóptero!. En el año 2012 la organización tuvo que cortar la carrera por seguridad en Arolla por una avalancha que cruzaba el recorrido. Finalmente, hace dos años, la meteo nos jugó una mala pasada y a falta de unas horas para el inicio de la carrera la organización emitió un comunicado de prensa donde daban la difícil decisión de anular la carrera por la previsión de lluvia, nieve , viento y temperaturas en los collados por debajo de los -25º.

El recorrido con salida en Zermatt y llegada en Verbier en un trazado de 53 km y 4000 metros de desnivel positivo hace la delicias de todos los participantes venidos de mas de 40 países diferentes.

Salida en Zermatt

Las calles en Zermatt son un hervidero de ir y venir de gente. Se da la paradoja que unos llegan y otras salen: llegan los que acaban de realizar la famosa ruta Chamonix-Zermatt en la que en 6 días se completa la ruta de esquí de montaña mas famosa del mundo, y salen, estos con dorsal, los casi 3500 inscritos de la PDG.

Para movilizar a tal cantidad de gente la organización reparte a los inscritos dando salidas en tres días consecutivos y en diferentes horas dentro de la misma jornada. El último día está reservado a los “pros”, los últimos en salir. Su salida es a las 3 de la madrugada, y aunque tienen menos horas nocturnas de competición también corren el riesgo de coger algún tapón en alguno de los corredores. Suelen hacer el recorrido en menos de 6 horas… algo estratosférico pensando en las distancias de la carrera.

El primer tramo de carrera se hace a pie porteando los esquís y botas en la mochila. Una hora con zapatillas hasta llegar a calzarse los botas. Ya con los esquís puestos, enseguida vamos a tener una de las imágenes de la carrera pasando a los pies del majestuoso Matterhorn (la montaña perfecta), que quizá por nuestras latitudes sea mas conocido como Cervino. Aparece como un espectro. La cara Suiza de esta montaña impresiona con su característica arista Honrli, seracs colgados, roca… en fin, sin palabras.

Serpiente de frontales a los pies del Cervino

Tras esa imagen bucólica del entorno, llega el momento de encordarse. Los tres componentes de la patrulla deben unirse para su seguridad ya que entramos en zona de glaciar. En Schonbiel la organización prepara un chekpoint para esta maniobra y debe realizarse a la perfección. La obligatoriedad de realizar los nudos como marca el reglamento será revisado y verificado ya que de lo contrario no se podrá reanudar la marcha.

Se continua el ascenso ya con la mirada en la Tete Blanche, el primer collado de la carrera y punto mas alto de la misma. Sus 3660 metros de altura son el punto final de la larguísima subida que se acaba de realizar desde la ya lejana Zermatt. El famoso hospital de campaña instalado para la ocasión, dota de seguridad a esta zona. Todos los corredores serán revisados por médicos por si cualquier incidencia por minima que fuese, pudiese suponer un problema para el siguiente sector de la carrera.

Hospital de campaña a 3660m de altitud en la Tete Blanche

A continuación se realiza la famosa bajada de la Tete Blanche hasta Arolla pasando por el Collado de Bertol. La duración total puede ser de mas de una hora… ¡¡imaginad una bajada de 60 minutos… se llega abajo pidiendo el cambio de neumáticos!!. La patrulla deberá bajar encordada por el Glaciar Mont Mine, considerado un momento crítico, debido a que una caída de cualquiera de los integrantes causaría daño a los demás. Se alcanzan velocidades de vértigo  y el margen de maniobra es muy pequeño ya que las balizas del recorrido solo permiten ir por un pasillo estrecho del enorme glaciar.

Llegados al collado de Bertol se debe  guardar la cuerda que ha cumplido su misión en los momentos anteriores. El descenso hasta Arolla se realiza individualmente. Ya estamos de nuevo en la civilización. Se nota que la PDG es algo mas que una carrera. Una enorme cantidad de gente a los lados del pasillo animan con banderas, cencerros, altavoces y todo lo que pillan a su paso. La organización monta en este lugar un sistema de iluminación que, aunque sean las cuatro de la mañana, por unos momentos puedes pensar que se ha hecho día. Es momento de reponer fuerzas, beber y comer para continuar la segunda parte de la carrera.

Nos encontramos en una de las innumerable estaciones de esquí suizas. La siguiente subida nos llevará directos al Riedmatten, una canal que tras el paso de mas de 4000 personas se queda totalmente horadado y formándose un surco que muchas veces llega hasta la altura de la cabeza. En algún momento se hace difícil continuar la marcha.

Vista aérea de la canal de Riedmatten

Durante este periodo casi sin darnos cuenta va amaneciendo, el cielo anaranjado por el Este marca un nuevo día. Son las 05:15am y es hora de apagar el frontal y proseguir la marcha con la luz solar. Tras el paso de la canal volvemos a calzarnos los esquís y continuamos el descenso hasta la Balma, un lago glaciar a mas de 2500 metros de altitud que se bordea por un lateral. Hay equipos que deciden bordearlo patinando y otros poniendo las pieles, dependiendo en gran medida de las fuerzas que tenga la patrulla. Sea como fuese, lo que resulta totalmente inevitable es empezar a sufrir calor que en esta zona hace en un día soleado.

El último sector de la carrera, de la Balma a Verbier todavía guarda una pequeña trampa, subir a la Rosablanche. La Rosablanche es un collado a mas de 3100 metros de altitud, el cual, después de tantísimas horas acumuladas de esfuerzo siendo la mayoría de ellas de noche, convierten su ascenso en una tarea ardua y titánica. Esta todo estudiado por la organización. Por esta zona, otro gran hospital de campaña apoya a los corredores en altura, el cual, cuando flaquean las fuerzas se agradece verlo.

¡Ya se oyen los cencerros! ¡Ya se escuchan los gritos de ánimos! ¡Se ven las banderas, el Coll de Chaux esta abarrotado de gente!. Este, es el momento de guardar las pieles, poner las botas y las fijaciones en descenso y encarar la última bajada que nos llevará directos a Verbier. Estamos dentro del dominio esquiable de esta impresionante estación de esquí donde, entre otros, se organizan grandes eventos internacionales como la Copa del Mundo de esquí alpino. La llegada a Verbier debe ser de película. Muchos meses de preparación y muchas horas de skimo en la mochila. Cuantas veces se imagina uno pasar por meta y abrazar a los compañeros de patrulla. Son de esas cosas que se dice que es mejor sentirlas que describirlas con palabras.

Este, de forma resumida, es el recorrido de la PDG. Lo conozco de cabo a rabo, pero como he mencionado aún no lo he conseguido unir entero. En esta edición, mi patrulla es potente, con una poderosa mezcla de veteranía y motivación. Como hemos mencionado, la PDG, la “mamá de todas las carreras”, surgió con un fin bélico. Sin embargo, el deporte la ha convertido en concordia, superación, amistad y unión entre todos los miembros de diferentes países que la corren. Esa magia que tiene el deporte y que ningún otro contexto de la vida logra conseguir. Nació para poner a prueba las fuerzas de las milicias suizas, eso no cambia, ese espíritu sigue intacto. Pondrá a prueba a las mas de 1500 patrullas que se darán cita el próximo 20 de Abril en Zermatt. Unos lograrán el objetivo de poder terminarla. Otros se quedarán con el sueño a mitad de camino. Pero todos se llevarán la recompensa de sentir que algo tan inmaterial como el esfuerzo que les llevó a estar en la línea de salida con personas de todas las partes del mundo en paz se convirtió en recuerdos y vivencias que jamás podrán borrar de su memoria.

Quizá la mezcla de deporte y montaña nos lleve a ser mejores personas. Dicen, que los vínculos creados en ellas son infinitos. Por ello, quizá, todos los seres humanos deberían correr la PDG una vez en su vida. Quizá, eso podría contribuir a poner fin a todas las guerras que lastran nuestro mundo hoy en día.