Santo Tomé y Principe “Cao Grande”: Primera repetición de la via “Nubivagant 455m (8b max, 7a/+ oblg)”

Por Miquel Mas del OS2O Alpine Team

Escalar, muchas veces no es más que una excusa para correr alguna que otra aventura, conocer lugares sorprendentes que de otra forma nunca visitarías e incluso convivir con otras culturas y ponerte a prueba en situaciones límite.  El espectacular pitón volcánico “Cao Grande” de casi 500 metros que emerge de la selva ecuatorial, fue nuestro escenario de “aprendizaje Africano” durante 15 días.

Cao Grande

Cuando se abre la puerta del avión te das cuenta de que estás en otro mundo. Pasas de estar helándote con el seco aire acondicionado a sentir una ola de aire muy húmedo a más de 30 grados. La sensación es brutal. El aeropuerto es minúsculo y medio destartalado. Hay gente esperando a sus conocidos tras una valla de alambre que queda a no más de veinte metros de la cabina del avión. Empiezas a sudar y a cruzar el pequeño aeropuerto en busca del conocido que debe ir a buscarte, no sin antes rechazar la oferta de varios taxistas perseguidores durante unos minutos. Ya estás viajando, física y culturalmente.

¿Santo… qué?…

Sí, la mayoría de nosotros hemos tenido que recurrir al Maps para averiguar dónde se encuentra ese lugar llamado Santo Tomé y Príncipe. Pues bien, es el país más pequeño de África y concretamente es la porción de tierra que está más cerca del centro del mundo, lugar dónde se cruzan el Meridiano de Grenwich y el Ecuador. Está formado por dos islas principales situado frente a Camerún, en el Golfo de Guinea. La Isla poblada más grande es Santo Tomé (50 km de largo y 32 km de ancho) y la segunda es Príncipe (16 kmde largo y 6 km de ancho).

Allí cualquiera de nosotros es millonario, ya que un euro equivale a 25.000 dobras. Si se te ocurre cambiar 100 euros te vas de allí con un fajo de dos millones y medio de dobras. De todas formas se puede pagar con euros en casi cualquier lugar. Pese a que es un lugar tropical con playas increíbles quizás no es uno de los destinos turísticos más habituales. El turismo es mínimo, cierto es que no se encuentra preparado para acoger al turismo “fácil” que busca la mayoría. Seguramente a precios similares puedes encontrar sitios más comerciales si lo que quieres es playa.

Mercados de Santo Tomé

El ritmo de la isla no parece ser demasiado estresante. “Leve, leve”, dicen ellos para pedir tranquilidad. En la ciudad hay movimiento de pequeños comercios y mercados donde se ve claramente el nivel de pobreza de la gran mayoría de la población. No obstante, también existe algún que otro centro comercial grande donde se puede encontrar de todo. En las zonas más rurales este hecho destaca más todavía. Chozas y barracas de madera casi podrida y centenares de personas utilizando las carreteras como únicos lugares por los que poder desplazarse andando o en moto, con minibuses a rebosar de gente…

Lavando la ropa en el rio

Objetivo, escalar el “Cao Grande”

Carlos Pérez (fotógrafo/cámara), Toti Valés y un servidor vimos por primera vez en casa este pirulo gigantesco de 500 metros emergente en el medio de la selva ecuatorial. A pesar de ser un país tan desconocido para nosotros que no sabíamos ni de su existencia, nos salió nuestra faceta exploradora y en pocos minutos ya teníamos los billetes de avión comprados.

Equipo motivado

Nuestro objetivo era hacer la primera repetición de la via “Nubivagant 455m (8b max, 7a/+ oblg) e intentar encadenarla en libre ya que los aperturistas (Gareth Leah y Sergio Almada, 2016) les faltaron los largos más difíciles. En casa y desde el sofá se veía asequible, pero como siempre ocurre… la realidad es otra, y que dura.

Reseña de la via, los grados: 7b, 8b, 8a, 8a+, 6a+, 4c, 5, 6b, 7a, 7a+, 6b, 7a, III

Las condiciones climáticas no son las más idóneas. En enero las temperaturas rondan los 30/32 grados, con una humedad de casi el 100% y con un clima tan inestable que puedes estar a pleno sol friéndote en la aproximación y en pocas horas ver caer una tormenta tropical brutal.

Aproximación

Típico en estos países, la logística no siempre sigue el orden lógico que nosotros queremos. Aquí, todo tiene su tiempo y hay que adaptarse. Después de negociar y re-negociar con mucha gente pudimos encontrar tres Santotomenses del pueblo de Monte Mario que nos ayudaron con todos los porteos de material durante dos días hasta consolidar nuestro campo base.

Hay dos caminos de aproximación, el primero que hicimos era desde el pueblo de Monte Mario atravesando la Selva a “machetazo” limpio, literalmente. Suerte de nuestros amigos porteadores porqué nosotros allí nos hubiéramos perdido a la primera de cambio.

En plena selva… ¿por dónde hay que seguir?

Este camino que nos demoró cinco horas, no era el más correcto. El segundo camino, el cual hubiéramos recorrido de forma más cómoda por una pista y en la mitad tiempo, tendría que haber sido nuestra elección. Se sale en una pista forestal de una plantación de palmeras de aceite de palma y en un lugar concreto hay que meterse dentro de la selva y el camino ya se intuye (con un 4×4 ganaríamos bastante). En fin, cosas que pasan.

Porteando el material

Nuestra principal preocupación era que nos picara la temida serpiente “Cobra Preta”, por este motivo siempre que camináramos por la selva lo hacíamos con unas botas de plástico casi hasta las rodillas. La picadura de esta cobra es tan letal, que si te muerde falleces en pocos minutos. Vimos que a algunos trabajadores de la plantación les faltaba una mano o parte de un brazo, no era una casualidad. Ellos trabajan en binomios y si durante la manipulación de los frutos les pica la cobra, el compañero tiene el deber de salvarle la vida cortándole la extremidad infectada con el machete, hacerle un torniquete, ir al hospital más cercano y rezar para salvarse la vida. Esto funciona así,  welcome to África.

La temida Cobra Preta de color negro brillante característico

La otra preocupación que teníamos eran las picaduras, pero en este caso de los mosquitos… ¡que cantidad de mosquitos que hay! Era más importante el spray anti-mosquitos que la cuerda de escalada. En estas zonas hay mucha gente que tiene malaria, pero es verdad que ahora mismo el mosquito “Anopheles”, si el de la malaria, está prácticamente extinguido. No obstante, más vale prevenir que curar y es mejor ir tomando pastillas por si acaso.

El campo base se encuentra justo a pocos metros del pie de vía, resguardado por un gran desplome blanco en forma de arco de casi 100 metros de ancho. Suerte de estos grandes techos, ya que casi a diario había tormentas tropicales y en el campo base podíamos estar tranquilos resguardados de los centenares de litros de agua que formaban una grandiosa cascada de agua encima nuestro.

Campo base

Campo base

Las noches en la selva son extrañas. Estas tumbado intentando dormir, sudando e incómodo, escuchando todo tipo de sonidos al otro lado de la tela “protectora” de la pequeña tienda de campaña que no solo no te dejan dormir, sino que además hacen que tengas miedo. Los sonidos pueden ser desde algo que puedas imaginar que es un pequeño crustáceo de tierra que hurga entre las hojas y las latas de comida, hasta un estruendo por un aterrador desprendimiento de roca después de las fortísimas lluvias de los últimos días, o incluso la temida cobra paseándose entre las piedras del campo base. En estos momentos, no le recomiendo a nadie tener buena imaginación.

La escalada

No, no es fácil en absoluto. Esta vía en nuestra península y en semejante aguja sería una clásica sin duda, pero allí todo cambia. Hace infinito calor, llueve, duermes mal, la extrema humedad hace que cada agarre, grande o pequeño se convierta en malo y que cada pie resbale o simplemente no haya forma de confiar en él. La previsión meteorológica allí no tiene sentido, hay que guiarse por la intuición. Para nosotros, simplemente subir ya era un gran reto. La liberación de los largos más duros que pretendíamos hacer tendrá que esperar a otras repeticiones más adelante.

Pleno esfuerzo en los primeros largos

Nuestra estrategia se basaba en tener fijada una instalación de cuerda fija de unos 200 metros como vía de escape en caso que nos sorprendiera alguna tormenta, ya que casi cada día teníamos que bajar de la pared por la lluvia. Cuando llovía escalábamos los largos duros del gran arco blanco y cuando paraba y la roca estaba seca metíamos un buen pegue en busca de la cumbre.

Aprovechando los desplomes para poder escalar mientras llovía

Aprovechando los desplomes para poder escalar mientras llovía

En el primer intento serio, empezamos a escalar después de la lluvia por la tarde y cuando estábamos en la Reunión número 7, improvisando un vivac en una repisa incómoda nos sorprendieron unos truenos y un seguido de gotas de agua que cada segundo que pasaba se multiplicaban. Era la hora de utilizar nuestra vía de escape. Por suerte, no nos mojamos mucho ya que rápidamente nos metimos debajo de los techos blancos. Sin embargo, la lluvia ya no se detuvo en los siguientes dos días, pero con Toti aún manteníamos la esperanza de meter el último intento final.

Repisa incómoda para el vivac

Momentos antes del diluvio 

Después de hablarlo con Carlos y Toti decidimos salir del campo base a la 01:00h de la madrugada, subir por las cuerdas que habíamos fijado y escalar hasta el top. No teníamos más días, y además, la comida y el agua “potable” se nos habían prácticamente acabado.

Ya casi saliendo de la parte más dura del arco blanco

Por suerte, en este último intento todo salió bien. Se puso a llover un poquito cuando estábamos en la última reunión de la vía pero pudimos cumplir el objetivo de escalar la vía Nubivagant y los rapeles por la misma vía nos salieron sin ningún percance. En el medio de una de las tormentas tropicales como las de los días anteriores… otro gallo hubiera cantado.

Ya estamos en el top, bajamos que empieza a llover

Rapelando y desmontando los techos 

Una vez de vuelta en el campo base literalmente cenamos un paquete de galletas con chocolate, algo de kétchup y poco menos de medio litro de agua para cada uno. No sé por qué siempre vamos tan al límite…

Rincones de la isla

Nos guardamos un par de días para alquilar una moto y visitar los alrededores de la isla. Sinceramente, alucinante. Hicimos la vuelta entera a la isla, visitamos la isla de la Rolas, sus Playas paradisiacas desiertas, como playa Café o playa Piscina. Quien bien me conoce sabe que no soy muy de playas. Sin embargo, estar bañándome en una que justo después de la Selva viene arena blanca y todo el océano de agua cálida para ti solito… pues oye, a gusto sí que se estaba si.

 

Playas de ensueño

La famosa playa piscina

Visitamos varios poblados, pero con el que me quedo y con el que tengo un sentimiento especial es con el pueblo de Monte Mario. Allí, en los primeros días cuando nos buscábamos la vida, Sr. Cecilio (que acabo siendo uno de los porteadores) nos invitó a su casa (sin luz ni agua corriente), nos cocinó un pescado con arroz y nos dio un techo para refugiarnos de la lluvia. Sinceramente algo espectacular.

Nuestros porteadores, auténticos expertos de la selva, Mauro, Toti y Cecilio

Lugares como este y personas como Cecilio nos dan grandes lecciones de humanidad que en el “primer mundo” ya hace décadas que hemos olvidado. La hospitalidad de los pueblos aislados es brutal. Todos deberíamos convivir algún día y aprender de toda esta gente que aún no han entrado en el circulo vicioso de querer ser el número uno a costa de todo y destrozando todo lo que se interponga en el camino. Allí sobreviven en pequeñas comunidades y se ayudan siempre los unos a los otros.

 

Casimiro, la persona con más sentido de la orientación que he visto

Que lejos estamos nosotros de todo esto, lástima que solo te das cuenta cuando viajas a lugares así. En nuestra lucha por ser el mejor esa actitud humana no tiene sitio.

Con la gente de Monte Mario

Información de interés

  • Idioma: Portugués
  • Vuelos: Todos salen de Lisboa (Portugal) 700/800 euros
  • Moneda: Dobras, 1 euro = 25.000 Dobras
  • Época del año: Hay época seca corta (Enero) y época seca larga (Julio/ Agosto). Son épocas secas pero llueve mucho.
  • Dónde comprar: En el centro de la ciudad hay algún supermercado grande y se encuentra de todo.
  • Dónde dormir: Hay varios hoteles y apartamentos en la ciudad, nosotros estuvimos en unos apartamentos muy guapos con aire acondicionado (obligado) en la zona alta de la ciudad, dónde están los consulados, presidentes… Nuestro hospedaje era “casa delfina” telf.: 9904689 , es un poco más caro que otros sitios más basicos pero después de estar en la selva se agradece un poco de comodidad (baño con ducha por habitación).
  • Restaurante: Hay muchos restaurantes por el centro, hay lugares para comer pescado en la calle, pero el que nos gustó mucho es el restaurante “Papa Figo”, buen pescado fresco y buenas pizzas, eso si van muy lentos, leve leve.
  • Medicina: Llevar la tarjeta amarilla, vacuna de la fiebre amarilla, pastillas de la malaria (Melanone), spray anti-mosquitos (relec), botiquín primeros auxilios básico.
  • Precauciones: Es la selva tropical, quiero decir que hay muchísimos animales y bichos raros. Si vamos por la selva tenemos que ir con las botas largas de plástico por si pisamos alguna serpiente y nos quiere morder (nos comentaron que la Cobra Preta también va por los árboles, lo supimos cuando ya estábamos en la ciudad de turisteo). Comprar agua siempre embotellada. Llevar ordenado la toma de pastillas preventivas de la malaria. En principio el mosquito de la malaria no está del todo activo, pero nunca se sabe.

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1 Comentario

  1. Muy interesante y divertida manera de contar la ascensión, me has sacado una sonrisa varias veces 🙂

    Casualidades de la vida, hoy han echado en el telediario de Antena 3 la misma ascensión a “la Torre de Mordor”, lo de la cobra negra, etc… supongo que no coincidiríais con los hermanos Pou por poco, no?

    http://www.antena3.com/noticias/deportes/otros-deportes/rocas-que-se-desprenden-la-presencia-de-la-cobra-negra-asi-es-el-complicado-ascenso-de-los-hermanos-pou-a-la-aguja-del-cao-grande_201807135b48bf9e0cf29dfeb1bd5285.html

    Un abrazo y a seguir emulando a SpiderMan por todo el mundo.

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