Autores: Hugo Ramos Cabal y Ángela González Diñeiro

Licenciados en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte.

Investigadores en Deportes de Montaña. Universidad de León.

Instituto de Biomedicina de la Universidad de León (IBIOMED). Unidad de Investigación. ”Ejercicio, Salud y calidad de Vida”.

 

Introducción

Son muchas las situaciones o contextos en los que usamos la palabra “Ansiedad” con el fin de describir un estado físico y mental. Algunas personas que dejan de fumar dicen que comen mucho porque tienen mucha ansiedad, otras personas dicen sentir ansiedad ante la situación de presentarse a una oposición con el fin de conseguir un puesto laboral, incluso los niños que no duermen la noche antes de irse por primera vez de campamento de verano pueden sentir ansiedad. Quizás parezca no ser la palabra más adecuada para definir o describir como se sienten, pero la verdad es que el concepto de ansiedad muchas veces es equiparable a otros como la angustia, el temor, el nerviosismo, el miedo, la amenaza o la frustración.

Ansiedad vs Estrés

Los lectores que os estéis preguntando si no se parece mucho al concepto de Estrés, desarrollado en un artículo anterior, estáis en lo cierto, y en ocasiones, sin una buena base de fundamentación teórica para cada concepto, nos sería difícil establecer cuando hablamos de estrés y cuando de ansiedad. Para aclarar esta duda, concretaremos que la ansiedad es uno de los “síntomas” de padecer estrés, y por tanto, son dos conceptos muy relacionados, analizándolos siempre dentro del contexto deportivo.

Por tanto, la ansiedad, también es una reacción física y mental a una situación o contexto concreto de gran transcendencia y relevancia para la persona, como puede ser un examen, una prueba médica, una entrevista de trabajo, una competición, una expedición o la apertura de una nueva vía alpina, entre otras muchas cosas, ya que dependerá de la importancia que uno mismo le dé a cada situación.

¿Cómo saber si estamos padeciendo ansiedad ante una situación determinada en el contexto deportivo?

Fácilmente, pudiendo tener las manos frías, la boca seca, ganas repentinas de orinar, sudoración previa abundante, incapacidad de concentrarse, cosquilleo en el estómago (nervios), aumento de la tensión muscular, etc. Seguro que os son sensaciones familiares que en algún momento, ya fueses una o varias, todos hemos padecido.

Lo que conocemos hoy en día en relación a la Ansiedad, son diferentes teorías que desarrollan como nos afecta y a que se debe este hecho.

Una de ellas categoriza la ansiedad como “estado” o “rasgo”. ¿Qué quiere decir esto? Muchos autores entienden que cada persona, en base a sus vivencias, su experiencia practicando deporte, habiendo superado situaciones complicadas, tendrán unos niveles de tolerancia a la ansiedad ante diferentes situaciones, mucho mejor que otras personas. Es decir, la tendencia de una persona a sentirse ansioso, es lo que entendemos como ansiedad rasgo. La ansiedad estado son los niveles de ansiedad que se muestra ante una situación o contexto determinado.

Pongamos un ejemplo. Un alpinista, con experiencia, habiendo dedicado gran parte de su vida a la ascensión de las cimas más complicadas y altas del planeta puede presentar unos niveles de Ansiedad Rasgo bajos, ya qué está acostumbrado a gestionar el riesgo de la actividad. Pero ante una situación no alejada de la realidad, como puede ser que un compañero tenga un accidente cerca de la cima de una alta montaña donde la posibilidad de llevar a cabo un rescate con éxito son escasas y la vida de su compañero este bajo un peligro inminente, los niveles de ansiedad estado que muestre pueden variar, es decir, pueden ser bajos o altos.

 

El hecho de que este acostumbrado a practicar deporte bajo condiciones de riesgo, no tiene porque ser determinante para que ante esa situación, se bloquee y no sepa cómo sacar de allí al compañero, o no sepa cuál es la mejor opción, descender y buscar ayuda o intentar sacarle el de allí por sus propios medios. Y al igual que este ejemplo puede ser cualquier otro, no tiene que ser un contexto traumático, también puede ser la apertura de un nuevo cañón en Nepal, los minutos previos a la participación en el campeonato del mundo de escalada, o mismamente, otra actividad menos transcendental pero que para cada persona tendrá su importancia única.

Conocer cómo se manifiesta esa reacción de ansiedad en los deportistas es otro de nuestros objetivos como investigadores. Parece lógico, y otras investigaciones lo han demostrado, que cuanta más experiencia tengas en el medio y en la modalidad deportiva, ya sea en escalada, barranquismo, alpinismo, esquí de montaña, carreras de montaña, o cualquier otra modalidad, tendrás mejores conocimientos y vivencias acumuladas para solventar la situación o contexto que se te plantee. Pero nos gustaría ir más allá, no solo ceñirnos a la ansiedad estado o ansiedad rasgo del deportista, sino también analizar si afecta la experiencia previa, la condición física del sujeto, las horas de dedicación al deporte, la práctica deportiva a nivel profesional o amateur, los beneficios económicos derivados de dicha práctica, el nivel de rendimiento deportivo alcanzado en la modalidad, entre otros…

Son muchos los condimentos que pueden ser determinantes en la gestión de la ansiedad tanto de “estado” como de “rasgo”. Con este análisis más exhaustivo de los factores que condicionan nuestra ansiedad realizamos un pequeño acercamiento a otra teoría sobre la ansiedad, la teoría multidimensionalista, la cual resumidamente diremos, que establece que no solo afecta la experiencia del deportista y el contexto ante el cual se encuentre, sino que también afectan muchos otros factores como las características propias de la persona, las características de la situación, así como las respuesta fisiológicas de nuestro organismo. Porque no hay que olvidar que el cuerpo y la mente van unidos y uno depende del otro, pudiendo condicionarse mutuamente.

 

¿Y ahora qué? Puede que te preguntes. ¿Cómo se yo que niveles de ansiedad tengo y como se yo como voy a reaccionar ante este tipo de situaciones?

La mala noticia es que hasta que no te enfrentes a ello no lo sabrás, la buena es que puedes entrenarte para ello. Existe lo que conocemos como “Estrategias de afrontamiento”, que no dejan de ser un entrenamiento psicológico, llevado a cabo principalmente por psicólogos deportivos, en los cuales se enseña a gestionar el estrés, la ansiedad y las demandas fisiológicas del cuerpo.

Como cuerpo y mente están conectados, se puede aprender a gestionar la ansiedad mentalmente, para que de forma fisiológica se manifieste en menor grado. Algunos de los métodos más comúnmente utilizados son: el auto convencerse de que se va a tener éxito, imaginar mentalmente pasa a paso la actividad que vamos a realizar y en el modo en el que lo vamos a llevar a cabo antes de hacerlo, evadirse del entorno y solo centrarse en tu cuerpo y el objetivo que quieres conseguir, la relajación somática mediante el uso de la respiración controlada, etc.

 

Por tanto, no dejar ser una labor complicada, tanto la identificación de la ansiedad, como el abordaje de ésta para obtener los mejores resultados. Con la investigación y la motivación personal que nos mueve por saber más de los deportes de montaña y sus deportistas, esperamos poder aportar nuestro granito de arena al puñado de conocimientos que actualmente existen y que poco a poco van aumentando.